Un chatbot que no ofrece soluciones efectivas genera más frustración que beneficio para los usuarios. En lugar de mejorar la experiencia, provoca insatisfacción y un aumento significativo en la tasa de abandono, afectando la percepción de la marca y la fidelización de los clientes.
La buena noticia es que, al aprovechar la inteligencia artificial y un diseño estratégico centrado en el usuario, las empresas pueden transformar sus chatbots en experiencias conversacionales intuitivas, eficientes y alineadas con su propuesta de valor. Esto no solo mejora la experiencia del cliente, sino que también fortalece la relación con la marca y optimiza la conversión.






